LA DURA VUELTA AL COLEGIO

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Tras las vacaciones, la vuelta…

LA VUELTA AL COLEGIO

Han pasado casi tres semanas desde que los pequeños se reincorporaron al colegio tras las vacaciones. A pesar de eso, a día de hoy todavía observo pequeñajos que lloran a moco tendido y se aferran a los brazos de sus madres cual garrapata inseparable. Algunos de los presentes, miran con consternación el “espectáculo” que montan algunos críos. Las otras, las madres, miran con pena y cierto apuro cómo desfilan sus hijos llorosos para entrar al colegio. ¿Por qué ocurre esto y cómo ayudar a nuestros hijos en este mal trago que pasan? Veamos… 

SE ACABÓ LO BUENO

Nuestros peques han disfrutado del verano y de lo que ello implica: 1) ruptura de rutinas (para ellos la “libertad”), 2) visitar lugares nuevos, 3) pasar más tiempo con sus padres y familiares, en algunos casos las 4) fiestas de cada pueblo y sus barracas… Vamos, la FELICIDAD para ellos. Hay que entender entonces, que sientan cierta animadversión al acudir nuevamente al colegio.

“¿Acaso los adultos no sufrimos el síndrome postvacacional?”

Efectivamente, si los mayores -que sólo disfrutamos 30 días al año de vacaciones-, estamos “quemados” cuando nos reincorporamos al trabajo… ¿Por qué no nos preguntamos cómo se sentirán ellos que llevan casi 3 meses disfrutando de “living la vida loca”? Creemos, erróneamente, que como son niños no tienen los mismos sentimientos que puede tener un adulto y eso no es así…

POCA EMPATIA CON LOS PEQUEÑOS

Los mayores, por norma general, cuando escuchamos el típico “no me gusta -o no quiero ir al colegio-“, enseguida les soltamos la típica batería de frases manidas para que el niño “abra los ojos” ante las oportunidades que se le van a presentar en el colegio:

  1. Pero si vas a ver a tus amigos y te lo vas a pasar muy bien.
  2. Pero si vas a ver al profesor/a otra vez (o vas a conocer a uno nuevo).
  3. Pero si allí vas a tener un montón de juguetes con los que poder divertirte.
  4. Pero si vas a comer muy bien en el comedor.

Tenemos nuestros “criterios/sesgos” de adulto y no nos paramos a pensar y mucho menos preguntar, por los sentimientos que puede tener nuestro hijo respecto a eso que le estamos indicando:

  1. Nuestro hijo puede pensar que ya ve a sus amigos por la calle y no necesita el colegio para ello. Incluso puede que exista una persona a la que no quiera ver, por algún conflicto no resuelto satisfactoriamente, e intuya que va a tener que volver a enfrentar ese problema. En su cabeza colegio no significa “pasarlo bien”, necesariamente.
  2. Puede tener suspicacias respecto al profesor, bien porque el del año anterior no le haya caído del todo bien o porque no le guste el cambio por uno nuevo.
  3. Puede pensar que ya tiene en casa todos los juguetes que necesita para divertirse y que en el colegio va a tener que estar peleándose por ellos.
  4. Puede pensar que prefiere comer en la tranquilidad del hogar que no allí con todo el jaleo que se monta…

Nuestros pequeños, y hablo a partir de los dos años y sobre todo cuando ya saben comunicarse… también piensan y tienen sus criterios. No os equivoquéis al creer que porque no hablen o no nos lo digan, no saben lo que les gusta y lo que no.

PREGUNTA Y ESCUCHA

Creo que para facilitar la vuelta al colegio de nuestros hijos, es muy importante preguntar y escuchar cómo se sienten al respecto de ello. También es bueno ir dejándoles caer, a medida que se acercan las fechas, que pronto volverán a clase y que entrarán nuevamente en esa rutina. Si nos vamos anticipando, sabremos qué es exactamente aquello que preocupa a nuestros hijos y tendremos margen de maniobra para trabajar en ello antes del día D.

PERSONALMENTE

1 ) La única inquietud que me demostró mi pequeñajo cuando ya íbamos de camino a clase el primer día fué:

-¿Me vais a dejar solo en el colegio papá?

-Claro que no hijo. Te vamos a acompañar hasta conocer juntos al profesor y vamos a ver que están ahí todos tus amigos. Cuando veamos que todo está correcto te dejaremos ir para ver qué tal va el día. Luego vendremos a buscarte después de comer.

Con esta respuesta, lo que traté fue demostrarle que no va a estar solo (como el temía) en ningún momento y que íbamos a estar cerca mientras duraba la entrada, además de asegurarle que vendríamos a buscarle para que se quedara tranquilo y no creyera que lo íbamos a abandonar (cosa que pueden llegar a sentir)

2) Al de pocos días nos vino diciendo que no le gustaba el comedor. Uno puede imaginar cualquier cosa si no pregunta: Que no le gusta la comida, que le regañan porque no come o porque juega con la comida… Pero preguntando, sonsacándole amablemente, descubrimos que lo que realmente le molesta del comedor no era ninguno de esos motivos, sino que las cuidadoras gritaban mucho porque los demás niños no se sentaban correctamente a la mesa y el ruido no le gustaba nada de nada. Los pequeñajos, a veces, tienen estas cosas ¿verdad?

CONSEJOS A EVITAR

  • Comentar las ganas que tienes que vuelvan al colegio para “deshacerte” de ellos, delante de otros padres y/o amigos. Los niños parece que no, pero se enteran de todo y no creo que les guste escuchar algo así de sus padres.
  • Si tienes hijos más pequeños, acudir con ellos para dejar al mayor en clase. Dejarles en clase apartándoles de su familia, para encima observar cómo nos quedamos con el recién nacido (o pequeño), puede despertar sentimientos de celos que igual antes no existían. Más aún si tiene que ver a los papás/mamás de sus amigos deshaciéndose en elogios ante el nuevo bebé. (…) Si tu pareja se puede hacer cargo, deja al otro hijo con ella. Y si no, más complicado, no conviertas en protagonista al bebé delante del mayor. Céntrate en él hasta que ya entre en clase, y ya luego muestra orgulloso a tu bebé al resto de padres/madres.

SUGERENCIAS

  1. Sin entrar en comparaciones entre nosotros y ellos. Yo por ejemplo llevé a mi hijo a visitar mi antiguo colegio para que viera que yo también he pasado por esa experiencia (y vea que aquí sigo). Además, no pierdo oportunidad de comentarle -cuando me cruzo y hablo con algún amigo-, que tal o cual persona es un amigo que papá conoció en el colegio. Opino que esas pequeñas conversaciones, normalizan para el pequeño el acudir a su clase y le pueden aportar otra perspectiva en la cual no habían caído.
  2. Déjale llevar algún juguete que le guste dentro de su mochila para que pueda mostrar a sus compañeros y pueda socializar.
  3. Demuestra interés por lo que ha hecho preguntándole cosas concretas y no sólo un simplemente: -¿Qué tal el cole? (Hablaremos de CONCRECIÓN más adelante porque es algo MUY ÚTIL para la educación de nuestros peques)
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Un saludo y FELIZ VUELTA AL COLE.

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